Genealogía del presenteHologramas

En defensa de la libertad de atención

Estos HOLOGRAMAS son un ensayo de PERIODISMO EXPANSIVO. Conocer lo que ocurre es fácil, comprenderlo es complejo. Cada lector debe poder elegir el nivel de comprensión en que quiere moverse. Propongo tres niveles: uno, reducido, en formato papel. Otro más amplio, en formato digital, que, a su vez, remite a una RED DE COMPRENSIÓN sistemática, necesaria por la inevitable conexión de los asuntos. Tal vez sea un proyecto megalómano, pero creo que vale la pena intentarlo. El artículo inicial de este holograma se publicó en el suplemento Crónica de EL MUNDO el día 6 de enero de 2020.


En defensa de la libertad de atención.- La atención, que siempre ha preocupado a educadores y psicólogos, se ha convertido en problema político. La sociedad actual padece un “déficit de atención”. Vivimos en la sociedad de la información, que se basa en la capacidad de atraer, colonizar, y dirigir la atención de los usuarios. La estrategia de las grandes empresas tecnológicas es dar servicios gratis a cambio de la atención de sus usuarios. Lo expresa claramente el titulo del libro de Tim Wu: Los comerciantes de la atención, la lucha épica por entrar en nuestras cabezas. Según Jeff Hammerbarcher, uno de los creadores de Facebook “Las mejores mentes de mi generación trabajan en cómo hacer que las personas hagan click en los anuncios”. Intentar atrapar la atención de la gente ha sido una constante histórica: todos los predicadores, vendedores, políticos timadores han aspirado a dirigir la atención del público, porque es la puerta por donde se manejan sus sentimientos, su memoria y sus decisiones. Quien controla la atención, controla la libertad. Dos consejos: (1) La atención es un recurso escaso, piensa en qué la inviertes. (2) La atención es un recurso codiciado. No dejes que te la roben. Lo explico en joseantoniomarina.net/blog


HOLOGRAMA 33


La atención, que hasta ahora interesaba a los psicólogos y a los educadores, se ha convertido en un tema político y económico. Me anima a escribir este holograma el reciente libro Valeurs de l’attention. Perspectives éthiques, politiques et épistémologiques, dirigido por Nathalie Granjean y Alain Loute. Ya saben que un holograma integra en un hecho, en una noción, o en un fenómeno, un sistema entero. ¿Por qué se ha vuelto tan omnipresente la atención? Tal vez la respuesta mas breve y exacta es la que el maestro Yoda da a Luke Skywalker, en La guerra de las galaxias :”Es tu atención lo que determina tu realidad”. Eso explica que tanta gente tenga interés en adueñarse de tu atención: puede decidir en qué realidad vives. ¿Esto es verdad o solo una frase ingeniosa de una película fantástica? Pondré un ejemplo político: España entera parece solo pensar en Cataluña, lo que hace pertinente preguntarse si es la focalización de la atención la que crea el fenómeno.
Comencemos el holograma analizando lo que es la atención. Nuestra vida consciente es un continuo flujo de percepciones, sentimientos, recuerdos, pensamientos. Decimos que atendemos a la información que ocupa el centro de nuestra consciencia. Estoy en una fiesta y atiendo a lo que me dice mi acompañante mientras el resto de las conversaciones se difuminan en un ruido de fondo. Una persona cercana pronuncia una palabra que “llama mi atención” e intento escuchar lo que dice. De repente, me doy cuenta de que he olvidado hacer una llamada urgente. Las conversaciones quedan en un segundo plano, porque ahora lo que ocupa mi atención es esa preocupación. Llamamos “atención” a esas modulaciones y cambios en la experiencia consciente. Pero esto es la descripción de la parte visible del fenómeno. Para comprenderlo debemos conocer sus causas no conscientes. . Lo que ocupa nuestra atención y la intensidad con que lo hace, depende de operaciones neuronales previas realizadas por nuestro cerebro. A veces, esas operaciones están desencadenadas por el estimulo (un golpe fuerte, un fogonazo, una palabra, un dolor). En ese caso, hablamos de “atención involuntaria”. Otras veces, en cambio, es el propio sujeto quien decide qué operaciones realizar. Si quiero resolver un problema matemático tengo que concentrarme en él. Hablamos entonces de “atención voluntaria”, y, en lenguaje mas actual, de “atención ejecutivamente controlada”. El castellano es muy sabio y unas veces dice “algo llamó su atención” y otras “puso atención en lo que estaba haciendo”. Las personas que tienen “déficit de atención” están a merced del estímulo. No han desarrollado los sistemas ejecutivos, que controlan su vida mental. Por eso, esos problemas para dirigir la atención suelen ir acompañados de otras dificultades para controlar la propia conducta, como la hiperactividad y la impulsividad.
​​El control de la propia atención es el elemento básico del comportamiento libre. Por eso, cuando falla ese autocontrol, la libertad se resiente. Una persona con un trastorno obsesivo compulsivo no puede dejar de pensar en algo. Una persona con déficit de atención no puede decidir en qué quiere pensar. Ambos trastornos dificultan el comportamiento autónomo. El hipnotismo es un grado máximo de usurpación de la atención. Quien quiere adueñarse de la libertad de una persona, debe comenzar adueñándose de su atención, porque al hacerlo puede dirigir el flujo de su vida consciente. Por ejemplo, los complicados rituales de algunas religiones estaban diseñados para que el fiel estuviera constantemente pensando en contenidos religiosos. En un curioso escrito, la conmovedora Simone Weil define la oración como una puesta de la atención en Dios. Nuestra época ha querido sacudirse el yugo de esas dependencias. ¿Lo ha conseguido? Parece que no. El espectáculo cada vez más corriente de una multitud concentrada en mirar su móvil es sorprendente. En principio, cada persona está mirando algo diferente, pero lo está haciendo a través de una misma ventana. Lo que ha cambiado es que las empresas tecnológicas hacen esa labor de colonización de nuestra atención, con nuestra entusiasta ayuda y con metodologías refinadas. Lo hacen ofreciendo premios, de tal manera que creemos que actuamos libremente y en nuestro propio interés. Internet, que surgió como una promesa de igualdad y libertad, se ha convertido en un gran negocio de adoctrinamiento. Y en todo esto, la atención se convierte en protagonista.Para corroborar mi opinión aportaré testimonios de personas que están dentro del negocio. Ya a finales de los 90, Éric Schmidt, presidente de Google, declaraba que el siglo XXI sería sinónimo de lo que llamaba “economía de la atención”, y que las empresas a escala mundial serán aquellas que consigan captar el máximo de “globos oculares”. Patrick Le Lay presidente de TF1, declaraba: “Lo que nosotros vendemos a Coca-Cola es tiempo de cerebro disponible”. Tim Wu, en “TheAttention Merchants: The Epic Scramble to Get Inside Our Heads, comenta: “La economía de la atención es inevitable. Algunas firmas tecnológicas estaban desesperadas por un nuevo modelo de negocio; se dieron cuenta de que tenían que captar la atención de la gente. Fue un gran cambio en la historia del capitalismo cuando algunas de las más importantes se decantaron por ese modelo”, explica. James Williams trabajó durante más de 10 años en Google, pero dejó la compañía para investigar cómo la tecnología capta nuestros sentidos y cuáles son las implicaciones morales y políticas de la economía de la atención. “Muchas compañías se percataron de que existía ese recurso natural a su alrededor: la atención de la gente; si les das cosas gratis, puedes captar su atención y después vender más”, dice Williams. “Eso se convirtió en el modelo de negocio por defecto de las empresas en Silicon Valley. Cuando trabajé en Google, estuve en el departamento de Search Advertising (publicidad de búsqueda), uno de cuyos objetivos era cambiar el sistema de la publicidad”. Lo importante ahora era maximizar el número de clics y el tiempo de permanencia. “La atención –escriben Thomas Mandel y Gerard Van der Leun en su libro Rules of the Net– es la moneda fuerte del ciberespacio”. En la revista Wired, Michael Golhaber comenta: “Según la red aumenta su presencia en toda la economía, el flujo de la atención no solo anticipa el flujo de dinero, sino que eventualmente lo reemplaza al mismo tiempo”. El articulista reconoce que esto puede sonar extraño, pero que todos los que participan en la red necesitan captar la atención.
Todo este sistema está fundado en el fortalecimiento de la “atención involuntaria” y en debilitamiento de la “atención voluntaria”, y esto vuelve a la sociedad vulnerable. Nicholas Carr, que fue director de la Harvard Bussiness Review, en su libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?’ afirma rotundamente que “está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma”. Volviendo a la tecnología, Tim Harris, escribe: “Puedo ejercer control sobre mis dispositivos digitales, pero sin olvidar que al otro lado de la pantalla hay un millar de personas cuyo trabajo es acabar con cualquier asomo de responsabilidad que me quede”. Su testimonio es relevante porque formó parte como experto de ese millar de personas, mientras trabajaba en Apple, Wikia, Apture, y Google.
​ La debilitación de la atención va unida a otras manifestaciones de funciones ejecutivas poco desarrolladas. En primer lugar, la hiperactividad y la impulsividad. Hace años, en un Congreso médico sobre déficit de atención, defendí la tesis de que el aumento de este trastorno tenía causas culturales. Estamos fomentando el zapping como forma de existencia, por intereses comerciales. En aquel momento mi argumento no convenció, pero creo que los acontecimientos me han dado la razón. Mathew B. Crawford, en The world Beyond yout Head, dedicado a la crisis de la atención como problema cultural, lo relaciona con la dificultad contemporánea para ser un yo coherente. Yves Citton ha descrito la influencia de este debilitamiento en la toma autónoma de decisiones. Bernard Stiegler ha señalado la diferencia entre una “economía general de la atención”, que se ha dado en todas las culturas, y una “economía restringida de la atención”, que “en un régimen capitalista amenaza con agotar nuestras reserva atencionales explotándolas según lógicas hiperindustriales”. Shoshana Zuboff, en su voluminoso libro The Age of Surveillance Capitalism, relaciona la economia de la atención con la “economía libidinal”, que necesita estimular continuamente el deseo. La industria de la publicidad, cuyo objetivo primario es llamar la atención, se convierte en un componente esencial de la economía. El “capitalismo e-manipulador” ha unido adoctrinamiento y publicidad. Emergió cuando Google y Facebook, que habían nacido para facilitar la información y la conexión, descubrieron que su colosal fuente de ingresos era la publicidad y, posteriormente, lo que empieza a llamarse “excedente conductual”, es decir, la información sobre el comportamiento de los usuarios que puede servir para predecir los deseos y comportamientos futuros, y proporcionar esa información a empresas que se encarguen de fabricar los productos adecuados. Por mi parte, hace unos años describí el “síndrome de hiperactividad cognitiva”, que era la necesidad de estar recibiendo constantemente breves y cambiantes estímulos cognitivos, y la compulsión a contestarlos inmediatamente. Nuestros políticos son presa fácil de esta patología.
​​Todos estos fenómenos forman parte del “holograma de la atención”. Su influencia en nuestras vidas me mueve a lanzar un “Manifiesto en defensa de la libertad de atención”. James William, a quien ya he mencionado, que trabaja en el departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oxford, Inglaterra, ha fundado Time Well Spent (tiempo bien usado), una organización sin ánimo de lucro que busca revertir la “crisis de atención digital” causada por las empresas tecnológicas. En La inteligencia ejecutiva expliqué que la mejor solución era señalar como objetivo prioritario de la educación el desarrollo de las funciones ejecutivas, para fortalecer su capacidad de autocontrol, que es el fundamento de la libertad. La educación de la atención es la condición imprescindible para alcanzar la libertad. En esto, Occidente está muy retrasado respecto de Oriente, que hace muchos siglos descubrió que el dominio de la atención era la puerta que conducía a la libertad y a la sabiduría.

2 Comments

  • Angela dice:

    La idea no me resulta nueva, pero sí poco extendida y entendida. Nos pasa como al conejo de “Alicia en el País de las Maravillas” dice constantemente: “tengo prisa”, nosotros, en general, también. A veces, ni sabemos para qué pero lo que cuenta es aparecer en muchos sitios, recibir muchas informaciones, para en definitiva, no tener tiempo, ni capacidad (por saturacion de informacion) para pensar realmente qué lugar ocupamos qué papel desarrollar en este mundo, en este momento en que nos ha tocado vivir.

  • antonio dice:

    la atención es un factor decisivo para ejercitar la crítica democrática, su entrenamiento debería ser una asignatura fundamental de la educación.
    La atención permite distinguir la verdad, de la mentira, lo coherente, de lo incoherente, lo posible, de lo fantástico…..etc. En definitiva, es el factor determinante para alcanzar un sabio discernimiento, porque permite que nuestra inteligencia descubra lo importante, de lo que en realidad es poco importante, o incluso detectar información y conocimientos que no son más que “cortinas de humo”.

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