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Marina: “El conocimiento estará en manos de la inteligencia artificial, sin emoción ni valores”

By 20 diciembre, 2018 No Comments

El filósofo avanza: “Un programa podrá leer 600 millones de páginas por segundo; ¿quién tomará las decisiones?” – Pide inculcar a los niños confianza, compasión y respeto

Elena Ocampo – Vigo 20.12.2018 | 03:03

Público asistente a la conferencia-coloquio en el centro social de Abanca. // J. Lores

Público asistente a la conferencia-coloquio en el centro social de Abanca. // J. Lores

“Van a desembarcar sistemas potentísimos de inteligencia artificial, que realizarán actividades cognitivas muy precisas, muy rápidas, que no podemos igualar. El conocimiento va a estar en manos de programas que procesan 600 millones de páginas por segundo. El asunto es ¿cómo se maneja el conocimiento? ¿quién va a tomar las decisiones?”, expresó el filósofo, docente e investigador José Antonio Marina en el Club FARO, que añadió que este sistema carece de “sesgo emocional ni valores”. Ejemplificó con “Watson for president”, el programa de inteligencia artificial ‘estrella’ ideado por IBM en EE UU. Aunque parezca extraído del futurismo visionario de Huxley, realmente los argumentos que esgrime Marina se entierran en el conocimiento humanista de las disciplinas más clásicas. Sus predicciones de “cambios espectaculares” se sitúan en 2050. Sin un alarmismo excesivo, pero sin complacencia con los interrogantes que se abren.
Tras realizar un rápido pero profundo repaso por los pilares de esa “Biografía de la Humanidad” que Marina acaba de escribir a dos manos con el historiador Javier Rambaud, entró en terreno del insondable futuro, desde las pistas que nos deja el pasado. “La historia es el banco de pruebas de la Humanidad”, sostiene el filósofo e investigador sobre el método de ensayo que defiende y aplica.
Presentó el acto el presidente de la Asociación Galega de Bioética y también profesor de investigación del CSIC, Ángel Guerra. No se quedó con lo evidente de un abultado currículo. El experto en biología marina desveló detalles curiosos –acaso inéditos– de la biografía del biógrafo de la Humanidad. Marina fundó tres revistas antes de doctorarse en la Universidad Complutense pero, además, como aficionado a la Horticultura fue el ‘descubridor’ de una hortaliza: la emperatriz de las Jaras. “Eso es espionaje”, bromeó José Antonio Marina ante semejante hallazgo. Muestra de la complicidad entre ambos investigadores –en Humanidades y en Biología–, Marina tomó la palabra agradeciendo la revelación. “Probablemente el estimado público conozca a muchos escritores, pero a ninguno que sea además inventor de berzas”. El guiño de humor, una de las pocas concesiones no académicas, conectó de inmediato con el público, que siguió atento una charla densa en conocimientos pero ágil en desarrollo.
A la inteligencia artificial se llegó por una pregunta del público que versaba sobre la inmortalidad humana; ese eterno deseo de imperecer que lleva acompañando al ser humano –valga la redundancia– desde los albores de la civilización. “Toda la aplicación de células madre es prodigiosa para luchar contra el dolor y la discapacidad”, alabó. No así las ideas de recambio molecular o la congelación humana, como posibilidad de ‘despertar’ en un mundo en el que ya exista solución a la enfermedad de la persona criogenizada. “Es una fantasía”, zanjó.
Pero el panorama que dibuja Marina no es nada diferente a lo que la historia de la Humanidad lleva empeñándose en demostrar. Que las herramientas que los hombres (y mujeres) han creado son de tipo físico, como la polea, pero también de tipo intelectual, como la escritura o la anotación musical, y de tipo social, que son las instituciones. Y, gracias a la confluencia de eses tres tipos de inventos, el progreso social está donde hoy lo conocemos.
Lejos de un discurso pesimista, el pensador trajo a colación dos handicaps de la sociedad actual imbuida de mensajes cortos. “Somos más vulnerables a los eslóganes y la propaganda que a los argumentos”, criticó. Y mientras tejía ese retrato de la actualidad, hilvanando con doctas pinceladas del pasado, apuntó que “los niños que nacen en entornos digitales densos están desarrollando funciones cerebrales distintas”. Para, a renglón seguido, citar otra de sus fuentes. El Foro Económico Mundial asegura que el 65% de los alumnos actuales –los que ya están en la escuela– trabajarán en profesiones que hoy aún no existen”. “No sabemos qué objetos van a manejar, con qué herramientas van a trabajar ni qué problemas se encontrarán”, lamentó dejando entrever su poso en Educación.
“Va a haber oportunidades, pero quien no sepa aprovecharlas va a estar muy marginado”, vaticinó de nuevo Marina, en referencia a un “feroz” modelo que llega “a un extremo de desigualdad”. Marina añadió que hay que inculcar tres tipos de sentimientos en los niños en la edad temprana: “Confianza básica, compasión, que es un sentimiento que de desarrolla solo entre los 3 y los 5 años y el sentimiento de respeto hacia los demás. Deben de aprenderlo con la misma importancia que tiene la tabla de multiplicar”, insistió.

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