Blog

La capacidad de enseñar como fundamento de la cultura

By 21 octubre, 2018 No Comments

El biólogo británico Kevin Laland, especialista en evolución y comportamiento animal, afirma en su último libro (Darwin’s Unfinished Symphony: How Culture Made the Human Mind. Princeton, 2017) que la capacidad de enseñar –que es rara en la naturaleza pero universal en las sociedades humanas–, permitió a nuestros antepasados homínidos una transmisión de alta-fidelidad de la información cultural.

Este tipo de transmisión, que está íntimamente ligada al uso del lenguaje, es el fundamento de nuestra cultura compleja, una cultura acumulativa que coevolucionó en las especies humanas hasta que se logró, por primera vez en la historia de la vida en nuestro planeta, una especie que enseña a sus parientes y afines en muy diversos contextos. Los humanos somos únicos en la gran amplitud de nuestra capacidad de enseñar. La cultura acumulativa permite que ciertos conocimientos ‒que serían muy difíciles de adquirir por otros medios‒ resulten accesibles y puedan ser enseñados.

Esta capacidad de enseñar se diferencia de los mecanismos de transmisión de la información presentes en otras especies animales por su elevada fidelidad y su capacidad adaptativa. La complejidad de la cultura humana depende básicamente en nuestras capacidades para la enseñanza, el lenguaje y la imitación. Solo los humanos disponemos de una cultura acumulativa porque solo nosotros contamos con mecanismos de transmisión de la información suficientemente precisos. Puede resultar paradójico que la capacidad de enseñar sea tanto la explicación del origen de la complejidad cultural humana como su resultado, pero así sucede cuando se trata de un mecanismo de retroalimentación.

Todo ello forma parte del denominado “impulso cultural” (cultural drive), en el que la selección natural de formas más precisas de enseñanza social favoreció la evolución de estructuras específicas y capacidades funcionales en el cerebro, que en dicho proceso impulsaron la evolución del cerebro y de la inteligencia.

Un bucle análogo se produce con el desarrollo del lenguaje, que probablemente se originó como un medio de reducir los costes de enseñanza de las destrezas de recolección, caza y fabricación de herramientas, pero que en cierto momento se encargaría también de la propia enseñanza de los símbolos lingüísticos. Laland también cree que en el contexto de la enseñanza, y probablemente a través del lenguaje, evolucionó inicialmente la “teoría de la mente” (la capacidad de atribuir creencias, deseos y conocimiento a otros individuos).