Genealogía del presente

¿Qué leen nuestros políticos?

Hace unos años, el presidente de uno de los mayores bancos españoles confesó: “No leo nunca libros. Bastante tengo con leer informes”. Sospecho que la mayor parte de los políticos gastan demasiado tiempo en leer o escribir tuits como para poder leer libros -entendiendo como tales textos extensos-. ¿No basta con eso? No. ¿No basta con los informes de los asesores? No. En esos formatos puede conseguirse información, es decir, puedo saber lo que pasa. Pero lo importante y difícil es comprender lo que pasa, y eso exige herramientas intelectuales amplias y marcos de interpretación más potentes. Lo mismo que digo de los políticos lo puedo decir de los empresarios, los técnicos, los curas o los científicos. La cultura Twitter, es decir, la cultura de mensajes cortos, sirve para comunicarse, pero no para pensar. No hay una inteligencia colectiva posible en ese formato. Sirve para movilizar, cabrear, insultar, ordenar, hacer publicidad, dar consignas, expectorar, pero no para argumentar. La argumentación exige formatos más largos. Por eso, antes de votar a un político me gustaría hacerle dos preguntas: ¿cuántas horas al día dedica a tuitear y cuántas a leer libros? ¿Cuáles son los últimos 10 libros que ha leído?


Crónica /El Mundo/ 3 de marzo de 2019

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