HOLOGRAMA 1.


Una vez más hablaré del HUMANISMO DE TERCERA GENERACIÓN. La primera generación supuso la separación de las letras humanas de las letras divinas. La segunda, la distinción entre ciencias de la naturaleza y ciencias de la cultura. El objetivo de la tercera es COMPRENDER la inteligencia humana y sus creaciones: científicas, artísticas, religiosas, económicas, políticas.  Vivimos en una cultura del uso. Usamos todo: los aparatos, las instituciones, las personas. Dicen que en una ocasión se oyó gritar a Henry Ford: “Cuando necesito dos buenos brazos para trabajar, ¡me mandan una persona! ¿Qué demonios hago con una persona?” Hay quien ha definido el matrimonio como contrato de utilización mutua de servicios sexuales. Hay una pereza cognitiva que nos va a hacer cada vez más difícil intentar comprender. Comprender lo que somos, -por qué hacemos lo que hacemos, pensamos como pensamos, sentimos lo que sentimos, por qué valoramos unas instituciones y despreciamos otras, qué hay en el fondo de fenómenos como la violencia de género, las adicciones, el integrismo, el autoritarismo que los hace tan persistentes. Esa comprensión es deseable porque nos permite tomar decisiones más adecuadas, valorar las cosas o despreciarlas.

Desde luego, a mí me gustaría comprender el presente. Y cada vez me resulta más difícil hacerlo, por su complejidad, su interrelación, su celeridad. Y también porque cada vez tenemos más información, y resulta más difícil distinguir la relevante y asimilarla.

Para comprender el presente hay que hacerlo en horizontal y en vertical. Como diría un lingüista, sincrónica y diacrónicamente. Horizontalmente, el presente forma un sistema. Es decir, es una tupida red de relaciones. Un sistema frecuentemente oculto. No se puede entender la política separada de la economía, y ambas separadas de la psicología. Los movimientos sociales guardan estrechas y confusas relaciones con las decisiones individuales. Cada presente se mueve en un horizonte de creencias, de posibilidades y de miedos. Vivimos entre la realidad y la ficción.

Pero todo ese presente temporalmente horizontal, sincrónico, tiene una genealogía, una historia que es preciso conocer para comprenderlo. En todos nosotros resuenan voces antiguas, cuya autoría desconocemos. Incluso creemos que se nos han ocurrido a nosotros. La actualidad me proporciona un ejemplo muy adecuado. Estos días se cumplen veinticinco años del genocidio de Ruanda. Fue un suceso de una crueldad espeluznante, pero no es único, ni específicamente africano. Simultáneamente, en la ex Yugoslavia se estaban dando horrores semejantes. ¿Qué sucedió? ¿Por qué las personas pierden en un momento dado toda sensibilidad ante el dolor ajeno? Una de las exclusivas de la humanidad es la inhumanidad. Los animales no son crueles. Jonathan Glover, en un terrible libro que les recomiendo – Humanidad e inhumanidad- pretende elaborar una psicología de la insensibilidad, del encanallamiento. Son mecanismos muy potentes, de los que nadie está libre, porque pueden desarticular, sin que nos demos cuenta, nuestras defensas morales. Actúan como un veneno lento que no llegamos a detectar hasta que es demasiado tarde.

“Una de las exclusivas de la humanidad es la inhumanidad”

Dedica una tercera parte del libro al pensamiento tribal. De la misma manera que las patologías mentales nos sirven para comprender las mentes normales actuando como lupa de aumento, esas patologías de la identidad, nos sirven para comprender el mecanismo de los nacionalismos. Son también “sistemas ocultos” de los que todos podemos ser víctimas. Por ejemplo, en ambos casos –Ruanda y Yugoslavia-, fueron minorías politizadas las que enardecieron los ánimos. Un sano sentido de pertenencia, de patriotismo, de amor por lo propio, se patologizó por el afán de poder de unos pocos. Y la gente se plegó a ese interés, porque manipuló buenos sentimientos.

Una última palabra sobre el estilo de ese blog. Voy a utilizar como título general: Holograma. Les explico por qué. El holograma es un sorprendente fenómeno físico que valió a su descubridor, Dennis Gabor, el premio Nobel de Física en 1971. Simplificando hasta casi la falsificación, significa que la imagen de un objeto sometido a dos fuentes de luz puede mantener la información tridimensional. De ahí la impresión de realidad que da. En segundo lugar, produce el efecto que me interesa recuperar. Si rompemos una placa holográfica, en cada uno de sus fragmentos está la imagen entera. Eso hizo pensar a Karl Pribram, un gran neurólogo, que la memoria humana era holográfica. Pribram había sido ayudante de Lashley, un neurólogo empeñado en encontrar el lugar de la memoria. Después de trocear el cerebro humano, no lo encontró. La memoria parecía estar en todas partes y en ninguna. Pribram relacionó esas propiedades de la memoria con las propiedades holográficas.

No pretendo decir que Pribram tiene razón, ya que su teoría se enfrenta a muchas dificultades. Utilizo el concepto metafóricamente, porque es cierto que la memoria tiene alguna característica holográfica: una parte contiene el todo. Es lo que, desde la física, David Bohm denominó “orden implicado, plegado”. Pienso que analizar un acontecimiento con dos luces diferentes –sistémica y genealógica, sincrónica y diacrónica- nos permite comprender mejor el presente, es decir, elaborar un HUMANISMO DE TERCERA GENERACIÓN.

Esto es un experimento intelectual y social. Les invito a que lo sigan.

 

 

 

14 Comments

  • luis dice:

    De acuerdo que esta sociedad hay un problema de saber valorar adecuadamente lo se tiene, y esta falta de valoración lleva al uso irresponsable de lo que se tiene.
    Responsabilidad va unida a valoración, y es lo que entiendo que da propiedad a cualquier cosa, como por ejemplo, los derechos que tan generosamente regalan los buenistas de toda estirpe social, dedicados a realizar la caridad con los derechos ajenos.
    Los individuos terminan despertando del letargo irresponsable, cuando se dan cuenta que pueden perder lo que tienen, posicionándose en movimientos sociales (da lo mismo el color político, se esta viendo en Italia), contrarios a regalar esos derechos conseguidos por las generaciones que nos precedieron, y que nos los regalaron, por eso no sabemos valorar.
    De acuerdo en que hay enseñar-aprender a valorar lo que se tiene, es el camino para el uso responsable de lo que se tiene, e igualmente el paso previo para realizar un acto generoso adecuado.

  • Jorge dice:

    Buenos días, profesor.

    Muy interesante el concepto de holograma. Como se sabe, el cerebro tiene asignadas unas áreas cognitivas…, pero es también flexible, lo que no se sabe hasta dónde.

    Yo creo que si Sócrates naciera hoy, sería neurobiólogo. Desde que conocí el caso de Phineas Gage, estoy fascinando con esta ciencia. Saber que el sentimiento de culpa (y el resto de emociones y sentimientos y hasta pensamientos) son una cuestión fisiológica debida a la estructrura de nuestro cerebro es una revolución filosófica de primer grado.

    (Este artículo es muy representativo: https://elpais.com/diario/2005/05/31/salud/1117490405_850215.html)

    Me apunto también la referencia bibilográfica de Glover. Porque llevo tiempo buscando literatura sobre el Yo Social, sobre el pensamiento tribal. Vivo en Cataluña desde hace 13 años y he podido ir comprobando paulatinamente lo que sólo se puede calificar de una enfermedad social relacionada con ese otro Yo, poco estudiado, que es el Yo Social. Personas cercanas, amigos e incluso familiares, han dejado de verme como una persona para pasar a ser “el enemigo”, llegando incluso hasta el insulto y el desprecio. En algún momento, alrededor del 1-0, he llegado a tener miedo físico y he preferido callarme y evitar el contacto con nadie que no fuera perfectamente conocido. Hubo momentos muy tensos que no han desparecido.

    Son fenómenos recurrentes, y algunos conozco bien. Pero no encuentro literatura clínica sobre eso porque falta una rama de la ciencia que se llame algo así como Psicosociología. Hay un determinado momento en que dejamos de convertirnos como Individuos y somos simplemente parte de un Yo Social que es algo más grande que nosotros y que estamos impelidos, por mor de nuestra evolución genética, a defenderlo.

    Este Yo Social es además puramente emocional. Una masa no dialoga, no razona; sólo tiene reacciones emocionales que, tal como está diseñado nuestro cerebro, luego justifica (“la emoción decide, la razón justifica” dice un psicólogo conocido). Por eso en esos momentos de ira, de miedo, se sentirse agredido, las personas actuamos como masa, como Yo Social, de manera puramente defensiva y emocional y no nos paramos a reflexionar, dando lugar a absolutas barbaridades de las que luego, quizás, no siempre, nos arrepentimos… Bueno, en realidad nadie normal se arrepiente, y este es otro dato que debería hacernos reflexionar como seres humanos.

    Honestamente creo que es urgente esta ciencia de la Psicología (sólo encuentro retazos aquí y allá) que, al igual que Freud nos desveló como seres humanos básicamente emocionales, nos ayude a comprendernos en nuestra naturaleza social.

    un saludo

    • luis dice:

      Jorge tienes suerte, míralo de otra forma, quitarte a tanto familiar con ideas que no concuerdan con tu forma de pensar, es una bendición del cielo.
      Por desgracia España, no puede quitarse a los independentistas que no quieren formar parte de este país, y por desgracia tenemos que sufrirlos hasta que se aburran.
      Por mí con que paguen los 70.000 millones de euros (aprox) que el Reino de España tiene de deuda catalana, y que se vayan con viento fresco.
      Por desgracia, les tenemos que aguantar hasta que se aburran. Pasa lo mismo que los partidarios del Brexit.
      Hasta que se aburran, y cambien de opinión……..no queda otra, lo demás es marear la perdiz con argumentaciones a racionales, para justificar lo injustificable.
      De acuerdo con tu exposición, de que algún tornillo emocional se les ha perdido.

      • Jorge dice:

        Igual no me he explicado bien.

        Va más allá del nacionalismo catalán. Simplemente es el caso que conozco personalmente.

        Pero es recurrente. En determinando momento la gente se comporta como Masa, y no como individuos. Dejan de actuar de manera racional, ¡incluso sin ser conscientes!
        Pasa entre los hinchas de un equipo de fútbol. Pasa entre pandillas de barrio, en rivalidades entre pueblos… Es un fenómeno poco estudiado que se repite constantentemente.

        Un ejemplo son las memorias de un escritor alemán que en agosto de 1914 estaba pasando sus vacaciones de universitario en Francia. En cuestión de días pasó se confraternizar alegremente con los paisanos, tomando cervezas y cantando juntos, a ser mirado primero con suspicacia y luego perseguido acusado de espía… Tuvo que refugiarse en la comisaría para evitar ser linchado….

        ¡Y todo a causa de un disparo en Sarajevo!

        Lo de Ruanda es algo parecido. Lo de Yugoslavia. O en la Guerra Civil, donde a principios de julio del 36 la gente estaba pensando en las vacaciones y a finales se mataban unos a otros con verdadera saña. Un chispazo provocado por cuatro incendiarios hace que las personas nos polaricemos y busquemos el refugio del “grupo”, como si viviéramos todavía en la sabana.

        Somos tristes animales sociales paleolíticos mal adaptados a grandes y complejas sociedades neolíticas.

    • jose antonio marina dice:

      EL libro de Glover me parece espléndido porque intenta hacer una “ética empírica” a parir de los acontecimientos terribles desligo XX. Es una investigación de psicología histórica, muy parecida a la que intenté en “Biografia de lahumanidad”. ELtema ético está interesando mucho a los neurólogos. Por ejemplo Gazzaniga tiene un libro sobre el tema, y Paricia Churchlan otro. Mi querida amiga Adela Cortina ha escrito Neurótica y neuropolítica.

      • Jorge dice:

        Gracias por las nuevas referencias, el de Glover ya lo he encargado.

        He leído una reseña sobre el de Cortina pero parece que se centra en el individuo. ¿Nadie ha estudiado al ser humano como Masa, como Yo Social? Para mí nuestra naturaleza es dual: como Yo Individual y como Yo Social. La psicología se ocupa del primero, pero el Yo Social también tiene comportamientos de orden subjetivos, emocionales, irracionales, que poco gente ha estudiado.

        de nuevo un saludo

        • Jorge dice:

          Amplío un poco.

          Freud observó que los individuos muchas veces tomamos decisiones inconscientes a nuestra propia voluntad racional. Esto lo han demostrado los neurobiólogos que estudian el cerebro: primero decide la amígdala, luego el cortex prefrontal.

          Yo creo que nuestro cerebro tiene también unos mecanismos donde la voluntad personal se solapa por la voluntad Social, donde uno deja de pensar en sí mismo y lo hace en función del grupo, de manera muy emocional, pues el grupo funciona con emociones básicas.
          Por ejemplo: si uno huye, todos huyen… Si uno resiste, los demás se quedan…

          Algo así

          • luis dice:

            por lo que he leído, y no se dónde, las zonas del cerebro en las que se establecen las conexiones neuronales del ego y de la empatía, son las mimas, por lo que ya no es sólo una teoría psicoanalítica, sino que hay una base estructural cerebral.
            En cuanto al derecho positivo, estoy básicamente de acuerdo en sus fundamentos, aunque no en los argumentos que lo sustenta, pues considero que la inteligencia humana es ante todo adaptativa.
            Los países del norte de Europa, paradigma de los derechos sociales, se han vuelto tremendamente adaptativos a las circunstancias, no hay más que ver el resultado de las últimas elecciones en la social Finlandia.
            Un cordial saludo.

        • Jorge dice:

          Amplío un poco.

          Freud observó que los individuos muchas veces tomamos decisiones inconscientes a nuestra propia voluntad racional. Esto lo han demostrado los neurobiólogos que estudian el cerebro: primero decide la amígdala, luego el cortex prefrontal.

          Yo creo que nuestro cerebro tiene también unos mecanismos donde la voluntad personal se solapa por la voluntad Social, donde uno deja de pensar en sí mismo y lo hace en función del grupo, de manera muy emocional, pues el grupo funciona con emociones básicas.
          Por ejemplo: si uno huye, todos huyen… Si uno resiste, los demás se quedan…
          Son decisiones involuntarias, instintivas, sin racionalizar.

          • jose antonio marina dice:

            Nuestro cerebro es social en varias dimensiones. En primer lugar porque solo puede desarrollarse en interacción social. en segundo lugar, porque la inteligencia humana es un híbrido de biología y cultura, y la cultura implica a la sociedad. Creo que fue Vigotski -y desde el punto de vista neurológico su discípulo Luria-quien abrió un enorme campo a la psicología introduciendo el concepto de cultura/sociedad dentro de su teoría de desarrollo infantil.

  • luis dice:

    Lo he entendido, he preferido centrar el comentario a un caso que nos afecta, porque los ejemplos generales implican una mayor abstracción y por lo tanto mayor distanciamiento del problema teórico. Las cuestiones emocionales se movilizan cuando los ejemplos son próximos.
    Pura psicología de andar por casa. El buenismo consiste en plantear problemas sobre los que no se tienen que tomar decisiones, son terceros que ostenta el poder los que las tienen que tomar, me parece bastante hipócrita y estéril, el planteamiento intelectual realizado en base a lo que no dependen de mí la solución.
    Nadie se atreve a poner el problema delante del individuo, porque al hacerlo, enfrenta al sujeto frente a sus contradicciones, y eso implica dejar de ser bueno, y pasar a ser malo.
    A lo mejor esta sociedad hipócrita y estéril, en sus planteamientos, necesite aspirar al Bien absoluto, sino a lo menos malo, en todos los ámbitos sociales.

    • Jorge dice:

      Te respondo aquí.

      No conozco el caso de Finlandia en particular, pero debe ser similar a lo que pasa en el resto de Europa. Es un fenómeno tribal asociado al miedo.
      La forma más sencilla de manipulación de masas.

      Se induce a la gente a pensar que su bienestar está en peligro y con eso se les vende la moto que sea. En Finlandia, al parecer están preocupadísimos con la inmigración musulmana…. ¡Casi inexistente! Y, además, ¿qué peligro representan? ¿Que añadan cardamomo a sus comidas?

      Porque Finlandia es una sociedad más avanzada, justa y progresista que las sociedades de donde vienen esas personas, así que lo lógico es que sean éstos y sus descendientes los que adapten de buen grado las nuevas normas. ¿De verdad alguien piensa que la sharia acabará imponiéndose en Helsinki?

      En Europa ya se combatió contra la teocracia. Y todavía se combate contra ella, contra los fundamentalistas cristitanos. Para luchar contra posibles fundamentalistas islámicas bastan las mismas reglas y una buena educación ciudadana.
      EL velo no se lo tenemos que quitar nosotros a las mujeres musulmanas: son ellas las que deben tirarlo a la basura cuando se den cuenta que les cercena sus derechos como personas. Basta con limitarse a iimpedir que se lo impongan.

      El miedo social provoca paranoias y es enemigo de la razón.

      Lo que hay que preguntarse es la causa de ese miedo, que es evidentemente económico.

      un saludo

      • luis dice:

        Jorge, no es un problema tribal, es un problema de dinero contante y sonante…….basta ya de teorías fantasías fomentadas por buenísimos sociológicos, o psicológicos, o teóricos intelectuales, la gente esta hasta las narices de pagar impuestos.
        Verás lo que pasa en España, con tanto buenismo dadivoso sin sentido.
        Al final se terminará imponiendo el sentido….común, sin tanta teoría intelectual.

  • luis dice:

    parece que el pag web coloca los mensajes donde le apetece.

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