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La humanidad del conocimiento

By 13 noviembre, 2018 No Comments
Nos hemos olvidado de nuestro ADN. Quiénes somos y qué culturas conforman nuestra identidad definen y explican nuestro ser y estar en el mundo. De nuestra actitud de combate y resistencia en un campo de batalla en el que todo lo humano está en crisis, sumido en la niebla de lenguajes y una filosofía borrosa, desarmado del Humanismo que determinaba la ética y la esperanza de nuestras acciones y comportamientos. La incertidumbre del futuro e incluso el desequilibrio del presente no son inmunes a la amenaza de dos ficciones cinematográficas: Blade Runner y El Planeta de los simios. Frente a su eco, acerado e incómodo, casi oráculo, cabe preguntarse si seremos mañana replicantes con un corazón tecnológico y una mente adiestrada en la carencia de emociones. O si volveremos a la caverna de una playa desierta de azules y de brisa donde aprender de nuevo el lenguaje entre las ruinas de los que fuimos y de los sueños cuya ambición y violencia germinaron un apocalipsis. Nada que ver con Flash Gordon. Tampoco con Robinson Crusoe. Más cerca el Fahrenheit 451 de Bradbury. Nadie piensa en la Historia que no deja de manipularse. Y pocos lo hacen en torno a un pensamiento real, con experiencia y conciencia de la evolución cultural del homo sapiens y su latido evolutivo en el cerebro con el que no hemos dejado de aprender y evolucionar.

Estos son los ejes del ensayo, de José Antonio Marina y Javier Rambaud, dos voces contra la obsesiva fiebre social de lo inmediato, del consumo sin fondo, contra los dogmatismos y la violencia que generan, y frente a la devaluación de un sistema de valores educativos. Un panorama páramo y triste, lamentable y peligroso porque a la vuelta de los días se encuentra una desconocida y potente revolución tecnológica unida al poder de la inteligencia artificial. Ambas son los nuevos barbaros que determinarán un cambio de comportamiento, el derrumbe definitivo de lo humano. ¿Cómo pensar, trabajar, vivir en lo cotidiano frente a estas amenazas con mayores conocimientos y sofisticados sistemas de respuesta que nosotros? Su dominio sobre las personas conlleva para ambos escritores significativos interrogantes: ¿quién tomará las decisiones, quiénes gobernarán los bancos, el dinero?¿Cuales van a ser los límites de defensa, la convergencia para asegurar un equilibrio o una protección de los derechos individuales, el rechazo a la exclusión, el sometimiento a una élite? ¿Seguirá existiendo un pensamiento crítico libre frente al miedo, el odio, el control? O ¿seremos sombras mecanizadas por las leyes orwelianas del Gran Hermano o aquella inquietante Metrópolis de Fritz Lang?

Marina teme que perdamos nuestra identidad, como especie, y que seamos incapaces de evitar la vuelta de los fanatismos bélicos. En cierto modo ya están aquí, a la puerta de casa, aullando desde medios de comunicación y en calles de nocturnos ojos amarillos. La ignorancia, la pobreza, el odio al diferente no es un mañana, es un ayer muy presente. Lo sabe bien y por eso lleva tiempo trabajando en el Proyecto Centauro, el diseño de una inteligencia humana amplificada para una desafiante realidad llena de matices y redes que nos permita seguir siendo capaces de tomar decisiones, de no sucumbir a los potentes sistemas de comunicación que en pocas décadas podrán gobernarnos las emociones, la memoria, el espíritu crítico, la libertad de acción. De nuevo Marina junto con Rambaud, nos pone a pensar. Lo mismo sobre un necesario plan Marshall para el continente africano que sobre la manera de abordar ese transhumanismo a punto de exigirnos nuevas formas de sobrevivir, de volver a un pacto del bienestar, de comportamiento ético, de la expresión creativa de esa genética cultural de la que procedemos y que nos convirtió en animales espirituales. Células en cierto modo de esa biografía de la Humanidad que debemos volver a aprender y a valorar para desde su conocimiento avanzar, tomas buenas decisiones y saber actuar. Piensa el autor de aquel Libro Blanco del Docente que es urgente enseñar esta ciencia de la Humanidad que engloba la filosofía, la historia, el arte, la economía y la política. Útiles herramientas para no regresar derrotados a la cueva. En juego, nosotros, nuestra Biografía humana y en definitiva una vida libre, gozosa y pacífica. Suficiente para reaccionar. Quizá empezado a leer un libro como éste.

Fuente: La Opinión de Málaga

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