Estas propuestas me llenan de satisfacción porque me hacen pensar que tengo razón. En Tratado de Filosofía Zoom insistí en que muchos de nuestros problemas económicos se originan en una mala comprensión de lo que es el dinero y del papel que la deuda tiene en el dinamismo económico. Anular la deuda puede provocar problemas, pero convertirla en “deuda perpetua”, en un momento en que funcionan intereses negativos, puede parecer hasta sensato.
Previous PostDesde El Panóptico sigo con interés los intentos de “democracia bursátil” ocurridos en la Bolsa estadounidense donde miles de pequeños inversores se han unido para hundir a los fondos bajistas, es decir, a los que ganan dinero cuando la bolsa baja. Esta práctica, llamada coloquialmente “operar en corto” -que consiste en pedir prestadas acciones cuando están altas, venderlas, y esperar a que bajen para recomprarlas y devolverlas- ha resultado siempre legal, pero sospechosa, porque si los operadores son lo suficientemente poderosos, pueden influir negativamente en la Bolsa. Por eso, en España, el 12 de marzo, la CNMV restringió temporalmente esas prácticas, de acuerdo con el artículo 23 el Reglamento de la Unión Europea. Me interesa esa práctica porque es una manifestación más de que la economía financiera está desconectada de la economía real. Puede convertirse en esencialmente especulativa y no productiva. Sucede lo mismo con los mercados de derivados, o con una creación sorprendente que son los mercados de futuros, en los que se puede comerciar con algo que todavía no existe.
Next PostSe vuelve a hablar de que el Banco Central Europeo debería anular la deuda pública que tiene en sus manos. Según Piketti, un banco central puede operar con un capital propio negativo sin dificultad o incluso crear dinero para compensar esas deudas.
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