Genealogía del presente

Los sistemas sociales ocultos

By 11 diciembre, 2018 4 Comments

Empecé a hablar de “sistemas ocultos” en Elogio y refutación del ingenio, al analizar el pensamiento posmoderno y el arte de vanguardia. Volví a tratarlo en Las arquitecturas del deseo, donde planteaba una adivinanza: “¿Qué tienen en común la sociedad de consumo, el auge de la violencia, el aumento de la obesidad, las epidemias de ansiedad, la fragilidad de las relaciones afectivas, la creciente manifestación de comportamientos impulsivos, los centros comerciales, las campañas de fidelización de las empresas, el aumento de las adicciones, el prestigio de la moda y la falta de atención de los alumnos en la escuela?” Mi respuesta era que todos esos fenómenos estaban influidos por lo que denominé “sistema ideológico del deseo”, que incluía la “economía libidinal”, el auge de la publicidad, la compra compulsiva, y muchas cosas más. En El bosque pedagógico estudié el sistema oculto en los dos grandes paradigmas educativos: la educación tradicional (centrada en el deber, la disciplina y la memoria) y la escuela moderna (centrada en los derechos, la libertad y la imaginación). Y el tema recorre toda la Biografía de la humanidad, que es un intento de aplicar la psicología a la historia.

La idea estaba en el ambiente. En Pedagogía había comenzado a hablarse del “currículo oculto”, es decir, de aquellas cosas que se enseñan sin que figuren en los programas, que los alumnos aprenden a través de la experiencia de acudir a la escuela más allá de los objetivos educacionales de dichas instituciones. Benson Snyder, en El currículo oculto atribuía a normas sociales y académicas tácitas el abandono de los campus universitarios por muchos estudiantes muy bien dotados. El tema ha sido estudiado por Neil Postman, Henry Giroux, Jonnathan Kozol. John Taylor Gatto ha aprovechado la noción para criticar radicalmente la educación obligatoria  en su libro Empobreciéndonos intelectualmente: El currículum oculto de la escolarización obligatoria (1992).

La idea de “sistema oculto” está muy próxima al concepto de “estructura”, propuesto por Claude Lévi-Strauss y otros estructuralistas, que tuvieron mucho éxito en los años 70. Hay estructuras no conscientes que explican comportamientos semejantes en culturas diferentes. Lévi-Strauss señala: “En primer lugar, una estructura presenta un carácter de sistema. Consiste en elementos tales que una modificación cualquiera en uno de ellos entraña una modificación en todos los demás“. También están estrechamente relacionadas la idea de “ideología” (Marx), “concepción del mundo” (Dilthey), “mentalidades” (escuela francesa de Annales), o “sistemas culturales” (White, Service, Sahlins, Harris), que defienden la articulación de conceptos, emociones y conductas en entidades psicológicas y sociales más amplias.

A pesar de todos estos antecedentes, quien mejor representa la idea de “sistemas ocultos” es George Lakoff, en sus dos libros: Política moral. Como piensan progresistas y conservadores (Capitan Swing, 2016) y The Political Mind,(Viking, 2008). Lakoff es un científico cognitivo, especializado en semántica. Lo que estos científicos han descubierto es que pensamos en términos de sistemas de conceptos, sistemas que funcionan como un todo y que dan sentido a lo que percibimos. Lo más sorprendente es que gran parte de esos sistemas que configuran nuestro modo de pensar y sentir no son conscientes. Lakoff piensa que en Estados Unidos hay dos sistemas de pensamiento político irreconciliables: el conservador (republicano) y el progresista (demócrata), que tienen creencias básicas y formas de pensar diferentes, de las que sus defensores no son conscientes. En cada caso hay un modelo moral distintos, que Lakoff considera que son en realidad concepciones diferentes de la familia y de sus funciones educativas, que después son trasladadas a la Nación, a la que ambas ideologías consideran como una gran familia. Articula el sistema republicano sobre la idea de la moral del Padre estricto, que cree que la obediencia, la disciplina y la responsabilidad son el camino para fortalecer el carácter de sus hijos y prepararlos para una vida autónoma. libre y exitosa, que no tenga que depender de la ayuda pública. En cambio, el sistema demócrata se basa en la moral del Progenitor atento, que cree que los hijos necesitan comprensión, empatía, cariño y ayuda.

Aunque Lakoff no los menciona, los resultados de la “teoría de la atribución” (Heider, Wiener) confirman sus tesis. Esta teoría sostiene que una de las características de la personalidad es el modo como atribuye espontáneamente la responsabilidad de lo que sucede. Quienes tienen un sistema de atribución interno, se consideran responsables de lo que les sucede. Quienes tienen un sistema de atribución externa, consideran que el entorno es responsable de lo que les sucede. Aplicado a preferencias políticas las personas con estilo de atribución interna se encuentran más cercanas a posiciones liberales, individualista, centradas en el mérito y el esfuerzo, mientras que las personas con estilo de atribución externa están más cercanas a posturas socialistas, que responsabilizan a la sociedad de los acontecimientos individuales.

 

 

 

 

4 Comments

  • Luis dice:

    Doctor, es muy interesante su análisis. Pero ¿ no cree otro tanto de lo que Vd. reprocha a Vox puede ser predicable, sin ningún problema, de PP y PSOE?

    No le pregunto por Podemos, porque con este partido sí tenemos claro su sistema, sus referentes, sus objetivos y sus modelos.

    • antonio dice:

      efectivamente, las exposición intelectual esta muy bien argumentada, pero me pregunto qué se puede esperar de un partido como Podemos, subvencionado desde Irán, para conseguir una mejora institucional, en la igualdad entre hombres y mujeres.
      El becerro del poder, hace iguales a todos los programas políticos, al final las leyes las modifican según interesan a los que les financian, por ejemplo, en el supuesto que Podemos consiguiese mayoría para gobernar, alguien piensa qué promulgaría leyes que fuesen contra la cultura islámica, en materia sobre la igualdad de género, sabiendo que Irán les ha financiado, y posiblemente les siga financiando.

  • Francisco López Rupérez dice:

    Querido José Antonio:
    Me parece realmente fascinante esa teorización de los “sistemas ocultos” junto con la metáfora de los “archipelagos”. Más de una vez he sugerido la existencia de relaciones no evidentes entre la ideología de los sujetos, su orientación epistemológica -entendida aquí como relativa a las relaciones entre conocimiento y realidad- y su psicología en una suerte de triada de sistemas cuyas relaciones reciprocas podrían explicar, en cierta medida, los posicionamientos políticos. Y ahora me encuentro con esa reflexión tuya bien fundamentada que converge con esa otra intuición mía que acabo de citar. En fin de cuentas, estaríamos hablando en mi caso de un sistema de sistemas, de un metasistema que oculta la complejidad de los posicionamientos humanos en órdenes de realidad aparentemente disjuntos. Enhorabuena por alimentar esta línea de reflexión de alto nivel. Un fuerte abrazo, Paco.

  • Jorge dice:

    En mi opinión todos tenemos un sistema de valores por los que nos guiamos, que compartimos o no con nuestros vecinos. Pero son heredados, inculcados en nuestra infancia y juventud, no producto de nuestra reflexión interior (hablo del común de las personas). Es decir, son valores sociales que lo identifican con su comunidad, y por eso se sienten tan importantes, porque el ser humano es un animal social y estamos genéticamente determinados para seguir los criterios de la mayoría.
    Pero en toda sociedad compleja no sólo habrá una categoría, sino al menos dos. Una la de aquellos beneficiados por la sociedad, que tenderá a ser conservadora; y otra la de los perjudicados, que querrá cambiarla y por tanto tenderá a ser progresista.

    Pero se puede añadir algo más: estos sistemas de valores no son necesariamente racionales, sino todo lo contrario. Pertenecen al campo de las emociones, de las afinidades sociales subjetivas. Y están exentas de cualquier reflexión crítica. Se asumen como tal, sin más. Forman parte de la identidad de esas persona como Yo Social y no se pone en duda, como no ponemos en duda nuestra identidad individual.

    Yo suelo pensar en personas como Newton, una de las mentes más brillantes y racionales de nuestra especie, que nunca puso en duda que la monarquía tiene su fundamento en el derecho divino. Un absurdo que hoy rechazaría cualquier escolar con las mínimas letras, pues carece totalmente de de lógica.

    Es por eso que no tiene sentido intentar encontrar un explicación racional a las decisiones de un votante de VOX o de Podemos. La ideología, en este caso, no es un elemento racional, a pesar de su apariencia de “discurso lógico”. Sino es sólo un refuerzo de su identidad social, meramente emocional.

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