Genealogía del presente

Cómo mueren las democracias

By 5 noviembre, 2018 5 Comments

Capítulo 4.- La subversión de la democracia

Ponen como ejemplo el caso Fujimori, y como se fue haciendo cada vez más autoritario hasta que en 1992 apareció en televisión y anunció que disolvía el Congreso y la Constitución. Menos de dos años después de su elección por sorpresa, el desconocido improbable se había convertido en un tirano” (92). La quiebra democrática puede ser el resultado de un conjunto de hechos no anticipados, un tira y afloja cada vez más tenso entre un líder democrático que infringe las normas y una clase política dirigente que se siente amenazada” (92). Los otros partidos son demonizados,  y también la prensa. Tiende a polarizar a la sociedad, creando un clima de pánico, hostilidad y desconfianza mutua. El enfrentamiento crece. “las personas potencialmente autoritarias interpretan estos ataques como una grave amenaza y en consecuencia se vuelven más hostiles” (94) Otro aspecto es que la democracia es un trabajo extenuante. Exigen negociación, compromiso y concesiones. Los reveses son inevitables y las victorias siempre parciales.

¿Cómo se destruyen las instituciones democráticas?(1) De un plumazo  (2) De manera paulatina  y con una pátina de legalidad. “Para entender mejor como los autócratas electos socavan sutilmente las instituciones resulta útil imaginar un partido de fútbol. Para consolidar el poder, los déspotas en potencia deben apresar a los árbitros, marginar al menos a uno de los jugadores estrellas del rival, y reescribir las reglas de juego de manera que funcionen en su propio beneficio”.

Los árbitros son instituciones como el poder judicial, la prensa libre. Se les puede desacreditar, comprar, sustituir, etc. El segundo método es marginar a todos aquellos que puedan resultar molestos: periodistas, empresarios, figuras culturales populares, etc. También debe cambiar las reglas de juego. “Los autócratas que pretenden consolidar  su poder acostumbran a reformar la constitución, el sistema electoral y otras instituciones. Comenta la ley para limitar el voto de los negros a finales del siglo XIX. “Entre 1885 y 1908, los once estados postconfederados sin excepción reformaron sus constituciones y leyes electorales para privar del derecho al voto  a los afroamericanos, que lo habían conseguido después de la guerra. Para cumplir la ley escrita, tal como estipula la Quinta Enmienda, no podía hacerse mención alguna a la raza en los intentos por restringir el derecho al voto, de manera que los estado introdujeron impuestos de capitación supuestamente neutrales, requisitos de propiedad, pruebas básicas de lectura y escritura y papeletas de voto con una redacción compleja. ”el objetivo general de aquellas restricciones –observó el historiador Alex Keyssar- era mantener las urnas fuera del alcance de negros pobres y analfabetos” (109). La participación negra en las elecciones, que había alcanzado en Carolina del Sur el 96% en 1876 cayó al 11% en 1898. En todo el sur se desplomó del 61% en 1880 al 2% en 1912.

“La ciudadanía suele tardar en darse cuenta de que la democracia está siendo desmantelada, aunque ello suceda a ojos vistas. Una de las grandes ironías de por qué mueren las democracias es que la defensa en sí de la democracia suele esgrimirse como pretexto para su subversión. Los autores estudian el caso del presidente filipino Ferdinand Marcos”.

Las amenazas son un buen pretexto. La Ley US PATRIOT firmada por George W. Bush en octubre de 2001 no se habría aprobado nunca si un mes antes no se hubiera producido los atentados del 11-S” (113). El 55% de los americanos estuvieron dispuestos a prescindir de ciertas libertades para proteger la seguridad,  frente al 29% en 1997. La combinación de un autócrata en potencia y una grave crisis puede ser letal para la democracia”. Fujimori asumió la presidencia en medio de una situación de hiperinflación y con una insurgencia guerrillera creciente, de manera que cuando en 1992 justifico su golpe de estado presidencial como un mal necesario, muchos peruanos le dieron la razón. El índice de aprobación de Fujimori ascendió meteóricamente a un 81% tras el golpe de Estado”. (114) El caso más célebre es la respuesta de Hitler al incendio del Reichstag en febrero de 1933 justo un mes después de haber jurado el cargo de canciller. Hitler aprobó decretos de emergencia que desmantelaban las libertades civiles. Una crisis de seguridad también facilito el giro autoritario de Putin, y lo mismo sucedió con Erdogan.

“Las crisis permiten a los autócratas ampliar su margen de maniobra y protegerse de sus supuestos enemigos, Sin embargo, la pregunta que cabe formularse es:¿realmente es tan fácil borrar del mapa las instituciones democráticas? (116)

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5 Comments

  • PABLO BORDE ONDARRA dice:

    Tan solo subrayar la interesante reflexión de Linz de 1978 de que:
    ….., la defunción de muchas democracias puede retrotraerse a la “afinidad mayor que un partido básicamente orientado al mantenimiento de un sistema muestra con los extremistas que están a su lado del espectro político, en vez de con los partidos moderados del sistema al otro lado del espectro”. Le parecía importante aislar a los extremistas en lugar de legitimarlos.”
    Es difícil añadir nada más a esta nuestra penosa situación política actual.

  • Gabriel Real Ferrer dice:

    Excelente Blog!!! A seguir, sin dudas.
    Gracias por el resumen. Los planteamientos que los autores exponen en este libro se complementan perfectamente con los de Fareed Zakaira en “El futuro de la libertad” (Taurus, 2003) y nos ayudan a comprender la situación. La democracia por si sola no garantiza una sociedad justa y libre, hace falta la concurrencia de una serie de virtudes cívicas enraizadas en la sociedad y en sus instituciones. El deterioro de la calidad democrática proviene de la incapacidad (real o aparente) de la democracia participativa para resolver los problemas de los ciudadanos (democracia inoperante) lo que abre espacio a la demagogia y a los populismos. Los líderes autoritarios, aupados democráticamente, pretenden deshacer los contrapesos y ocupar las instituciones para hacer prevalecer, no ya su ideología, de la que a menudo carecen, sino su cosmovisión, en la que ocupan el lugar central (democracia autoritaria) Hacer frente a esta tendencia constituye un desafío imponente.

    • El “republicanismo” americano fundamenta la democracia en las “virtudes cívicas”, que por ello forman parte de la educación básica desde los padres fundadores.
      La fuerza de los líderes autoritarios deriva de que prometen soluciones fáciles, y se muestran con una seguridad pasmosa. Los estudiosos del liderazgo, como Daniel Goleman en “El lider resonante” saben que en momentos de bonanza triunfan los líderes “democráticos”, negociadores, pero que en situaciones difíciles la gente prefiere los que dan seguridad. Por eso es tan frecuente que primero se fomente el miedo y después se ofrezca uno como solución.

  • Rodolfo Alcaraz dice:

    Jose Antonio,

    Como siempre, gracias!

    Para cuándo una “Universidad Cívica”? Me parece tanto o más necesaria que la UP

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