Genealogía del presente

Cómo mueren las democracias

By 5 noviembre, 2018 5 Comments

Capítulo 7.- El desmantelamiento

En marzo de 2016 contra todo precedente, el Senado republicano negó al presidente Obama la autoridad para nombrar a un nuevo juez del Tribunal Supremo. “Las tradiciones que apuntalaron las instituciones democráticas estadounidense se están desmantelando y se está abriendo un abismo desconcertante entre cómo funciona nuestro sistema político y nuestras expectativas de cómo debería hacerlo, basada en su funcionamiento histórico. Nos volvemos más vulnerables a los líderes antidemocráticos, El proceso de erosión comenzó antes de Trump. El caso de Newt Gingrich es revelador. Llegó como congresista a  Washington con una idea de la política concebida como una guerra. Su Comité de acción política produjo más de dos mil cintas de audio de formación que se distribuían cada mes para que los reclutas de la “revolución republicana” de Gringrich estuvieran en consonancia. Su sucesor, Tom Delay, continuó la guerra.

La campaña contra la elección de Obama estuvo llena de acusaciones de “terrorista”.

El movimiento Tea Party cuestionaba incluso el derecho del presidente Obama a sentarse en el Despacho Oval. (184) El congresista de Georgia, Paul Brown le increpó: “Señor presidente, usted no cree en la constitución. Usted cree en el socialismo”. El exalcalde de Nueva York, Giuliani, afirmó: “No creo, y sé que es horrible decirlo, pero no creo que el Presidente ame América” (185). En 2011, según las encuestas, como resultado de esas campañas, el 37% de los republicanos creían que el presidente Obama no había nacido en América y el 63% albergaba dudas. El 43% pensaba que era musulmán.

El líder de la minoría republicana en el Senado se expresó así: “Lo más importante, nuestro principal objetivo, es que Obama sea presidente por un solo mandato”.

Los demócratas también se saltaron las normas tradicionales. Obama gobernó con órdenes ejecutivas. Los republicanos contraatacaron aconsejando a los Estados que no obedecieran las órdenes del presidente.

Bajo el desmantelamiento de las normas básicas de la tolerancia mutua y la contención subyace un síndrome de intensa polarización partidista. Y, aunque comenzó en el partido republicano, se han hecho sentir en todo el sistema americano. El enfrentamiento entre partidos se ha hecho tan grande que en una encuesta realizada en 2016 por la Pew Foundation ,el 70% de los demócratas y el 62% de los republicanos afirman vivir con miedo al otro partido. (196). Antes, los grandes partidos eran paraguas que albergaban distintas sensibilidades. La heterogeneidad interna desactivaba el conflicto. Hacia el 2000, los “demócratas conservadores” y los “republicanos  liberales” desaparecieron, con lo cual desapareció también esa zona de solapamiento. “A medida que los votantes y sus representantes electos fueron agrupándose en “campamentos” cada vez más homogéneos, las diferencias ideológicas entre los partidos fueron agudizándose” (198).

¿Por qué fue el partido republicano el que más infringió las normas? (1) El nuevo paisaje mediático tuvo un mayor impacto en el Partido  Republicano. Los votantes republicanos confían más que los demócratas en las noticias que dan los medios afines. El 69% del electorado republicano veían Fox News en 2010: (2) Intereses conservadores bien financiados. (3) Es culturalmente homogéneo. Los protestantes  vuelven a ser una minoría del electorado y se han refugiado en el Partido republicano.(4) La idea de que la verdadera América está desapareciendo.

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5 Comments

  • PABLO BORDE ONDARRA dice:

    Tan solo subrayar la interesante reflexión de Linz de 1978 de que:
    ….., la defunción de muchas democracias puede retrotraerse a la “afinidad mayor que un partido básicamente orientado al mantenimiento de un sistema muestra con los extremistas que están a su lado del espectro político, en vez de con los partidos moderados del sistema al otro lado del espectro”. Le parecía importante aislar a los extremistas en lugar de legitimarlos.”
    Es difícil añadir nada más a esta nuestra penosa situación política actual.

  • Gabriel Real Ferrer dice:

    Excelente Blog!!! A seguir, sin dudas.
    Gracias por el resumen. Los planteamientos que los autores exponen en este libro se complementan perfectamente con los de Fareed Zakaira en “El futuro de la libertad” (Taurus, 2003) y nos ayudan a comprender la situación. La democracia por si sola no garantiza una sociedad justa y libre, hace falta la concurrencia de una serie de virtudes cívicas enraizadas en la sociedad y en sus instituciones. El deterioro de la calidad democrática proviene de la incapacidad (real o aparente) de la democracia participativa para resolver los problemas de los ciudadanos (democracia inoperante) lo que abre espacio a la demagogia y a los populismos. Los líderes autoritarios, aupados democráticamente, pretenden deshacer los contrapesos y ocupar las instituciones para hacer prevalecer, no ya su ideología, de la que a menudo carecen, sino su cosmovisión, en la que ocupan el lugar central (democracia autoritaria) Hacer frente a esta tendencia constituye un desafío imponente.

    • El “republicanismo” americano fundamenta la democracia en las “virtudes cívicas”, que por ello forman parte de la educación básica desde los padres fundadores.
      La fuerza de los líderes autoritarios deriva de que prometen soluciones fáciles, y se muestran con una seguridad pasmosa. Los estudiosos del liderazgo, como Daniel Goleman en “El lider resonante” saben que en momentos de bonanza triunfan los líderes “democráticos”, negociadores, pero que en situaciones difíciles la gente prefiere los que dan seguridad. Por eso es tan frecuente que primero se fomente el miedo y después se ofrezca uno como solución.

  • Rodolfo Alcaraz dice:

    Jose Antonio,

    Como siempre, gracias!

    Para cuándo una “Universidad Cívica”? Me parece tanto o más necesaria que la UP

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